Epifanía del Señor: "Vieron al niño con su madre"
Vieron al niño con su madre. Ultimamos estos días de Navidad con una invitación muy especial: SABER MIRAR. El día de ayer y el de hoy es un día muy especial para los más pequeños... luces, música, regalos... aspectos que quizás para los más mayores ya sea más jaleo que otra cosa... Pero hemos de mirar más allá de todo esto. Supuestamente la estrella de Belén estaba al descubierto para todos, pero sólo estos sabios de Oriente supieron mirarla, supieron mirar más allá de sus propias narices. Salieron de su comodidad para descubrir al mejor regalo que Dios iba a ofrecer a la humanidad... Y lo encontraron a través de María, con quien estaba el niño. María, nuevamente, nos lleva a Jesús...
Abre bien los ojos, y mira a través de los regalos quién está detrás (la persona que te quiere), mira a través de los Reyes Magos a quien van a adorar (al Rey de reyes), mira a través de María Quién está detrás de todo esto (el Hijo de Dios)... y quizás, y sólo quizás, descubras el sentido de la verdadera Navidad y de esta fiesta: la Epifanía, que no es otra cosa que la manifestación de Dios en nuestras vidas... Pero para ello hay que saber mirar... ¡DESCUBRE!
Lectura del santo evangelio según san Mateo (2,1-12):
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.




